Carreteras en el cuerpo
Llegado el momento, uno sabe, más o menos, cómo ir desnudando despacito a su amante: primero un beso, luego una sonrisa, un mordisquito, las manos que van y vienen y despacito y susurrando los botones de la blusa se van separando, y tus manos siguen con cuidado. Sin prisas, sin pausas, los labios sobre este hombro rodean su cuerpo, las manos ajustados a los pechos bajo el sujetador y después de quitarle la camisa y encontrarte con su espalda casi desnuda, juegas a las carreras entre tus manos, los labios y la lengua en la carretera que lleva de su cuello a sus caderas.
Me centro entonces en las veces que vamos despacito ¿no? en que lo hacemos con todo el tiempo del mundo por delante y no hay prisa por quitarse la ropa porque el proceso en sí es toda una explosión de sensaciones... Perfecto.
Mmmm, me encanta ese primer beso largo mientras las manos palpan mi cuerpo de arriba abajo, aún por encima de la ropa. Me pongo nerviosa y siento un cosquilleo por todo el cuerpo porque no sé cual va a ser el siguiente paso, espero expectante cada movimiento y se me eriza la piel cada vez que me desabrochas un botón o me bajas una cremallera.
Cuando ya no queda ninguna prenda por la parte de arriba, me siento tremendamente vulnerable, y me encanta que me acaricies la espalda mientras me besas o que juegues con el elástico de mis bragas. Es una mezcla de impaciencia, nervios y deseos muy guapa, es muy erótico...
Más abajo se encuentran unas piernas que son, bajo aquellas medias, los catorce primeros artículos de la ley del deseo. Y así, entre besos, caricias y tiempo, los zapatos se caen, los muslos se pasean por entre tu boca y tus dedos y antes de que uno se pueda dar cuenta, se encuentra de rodillas mirando haciarriba mientras con una mano destapas la fuente de los deseos.
Llegados a este punto ya no hay nervios, pero la expectación por saber el siguiente movimiento sigue ahí. Me gusta que me quiten las medias o los pantalones despacio y hasta el final, que no me los dejen enrollados en los tobillos... Me gusta que me cojan de los gemelos suavemente y que empiecen a besarme primero una rodilla y después otra. O también que empiecen por una, vayan subiendo poco a poco... poco a poco... lleguen ahí.. apenas le presten atención y bajen por la otra. Ufff
Que me bajen las bragas hasta las rodillas y que me acaricien sin darle importancia. El momento ese en que te tiemblan las piernas y deseas que te metan lo que sea, es único ;-)
No se trata de que entre las prisas ahora que hasta aquí hemos llegado, así que vuelves a tomar esa carretera que lleva desde sus piernas a su boca, y por el camino disfrutas del paisaje, su cuerpo, el viaje. Sus labios te saben a lo que saben unos labios en ésos momentos: a deseo, a sed; a salado y a frio. Saben a humedad, y el contraste con el calor que desprende el resto del cuerpo no hace sinó, excitarte más. Saben a sexo.
Luego llega el momento de llamar a la puerta y mientras ella está de pie y con ayuda de la pared decides probar suerte, y entre tú y las paredes entras en el cálido templo del placer. Sobre las manos que desde atrás cogen los pechos, o se ayudan de las caderas para mantener un suave ritmo que os lleve un poquito más cerca del orgasmo no voy a decir nada.
Es que ahí ya no hace falta decir nada, porque llevas tanto tiempo esperando ese momento que te da todo igual. Da igual que no entre a la primera con tanto vaivén, el caso es que ciñas tus piernas a su cadera y eches la cabeza un poco hacía atrás para que te pueda besar el cuello. No notas el dolor de los golpes de la espalda contra la pared, sólo sientes que te va a estallar algo ahí abajo y que los pezones te duelen de pura excitación....
Luego llegará el momento de hundirse sobre su cuello, una vez la cama y sobre su cuerpo repites su nombre como un conjuro que te lleva a un orgasmo enorme y abrazado a su cuerpo y tapado con su melena, le besas la mejilla y compartís una sonrisa que acaba en beso que lleva a otro y debajo de las sábanas os entreténeis en coser palabras, risas y besos.
Es curioso porque mi orgasmo no suelen coincidir con el punto álgido de excitación, ese momento es ya como más calmado, más tranquilo.... No obstante es maravilloso ese beso en la mejilla justo después dé, mientras todavia se jadea y la sangre corre a mil por hora...

4 Comments:
UFFFFFF
Me quedo con dos cosas que me han parecido realmente hermosas:
"Saben a sexo"
"y debajo de las sábanas os entreténeis en coser palabras, risas y besos"
Me ha encantado el post... para variar :)
Besines
Estupendo, me excitais, vaya dos.
Me da la impresión que esta conversación (parecida) ya la he vivido, aunque sea otro, este es un autentico polvazo y por supuesto todos son diferentes o vosotros los haceis diferentes. Espero que sea igual que como lo contaís, que por lo menos dos difruten, ¡que narices!.
Abrazos y besos.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home